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El Doctor musical
Puede parecer joven, pero la estrella de Harry Potter es un punk
clásico de corazón y con la misión de “convertir
a los herejes”. Así que, ¿qué puede hacer
por él la magia de Luke Bainbridge?
Domingo 20 de noviembre de 2005
The Observer (www.observer.co.uk)
No se necesita pasar mucho tiempo en la compañía
de Daniel Radcliffe para notar que, para conveniencia de la estrella
de Harry Potter, no estamos tratando con el adolescente londinense
común. Para principiar, aprendió a tocar el bajo con
Gary Oldman, lo que Dan describe como “uno de los momentos
más geniales de mi vida”. Además, por mucho
que reverencie a la cosecha actual de grupos con guitarras, desde
Arctic Monkeys a Franz Ferdinand has The Strokes, el disco para-una-isla-desierta
de Radcliffe es Never Mind the Bollocks. Así que eso es todo
para la fachada imperturbable del actor.
“Si miras la las bandas que se dicen punk hoy, como Sum 41
y luego miras a Sex Pistols y lo que defendían y lo que querían
decir y lo que han logrado…bueno,” dice, entrando en
el opulento Marchant Taylors` Hall, un sitio de banquetes de 600
años de antigüedad., “los otros son sólo
música pop ¿no?”.
A Radcliffe no le gusta el pop. Tachen eso: lo desprecia. Tanto
que el pupilo de la City of London School ha dicho públicamente
que el pop es música que “no debe ser hecha o vendida”
y que “las tiendas de discos deben ser multadas por cada álbum
que venden”. Hoy, poco antes del estreno de Harry Potter y
el Cáliz de Fuego, la cuarta aparición de Radcliffe
como el aprendiz de mago, el joven de 16 años es ligeramente
más magnánimo, sólo comentando que el “no
podría lidiar” con un album de hip-hop y que el jazz
es un medio “exigente”. Reggae, house y R&B merecen
un gran encogimiento de hombros.
Se siente más inclinado hacia la música de sus padres,
principalmente Chuck Berry, The Beatles y los Stones, cuya colección
de sencillos, Big Hits (High Tide y Green Grass) fue un regalo del
anterior director de Harry Potter, Cris Columbus.
“Mi papá estaba impresionado” dice Radcliffe,
“porque en cierto momento tuvo un poster tamaño natural
de Mick Jagger en la pared de su habitación. También
era un gran fanático de T-Rex y Bowie, lo que heredé”.
Su padre, Alan, un agente literario y su madre, Marcia, una directora
de casting, eran apasionados fanáticos de los musicales cuando
Radcliffe era un niño.
“Recuerdo que siempre solíamos oír Chicago
cuando íbamos a la costa” recuerda. “Está
esta canción en la que las mujeres hablan acerca de cómo
mataron a sus esposos, que me aterrorizaba”.
Como hijo único, Radcliffe trazó su propio territorio.
Luego, en el set de la segunda película, Harry Potter y la
Cámara de los Secretos, un viejo amigo “que creció
en los 70s” actuó como el primer mentor musical de
Radcliffe, presentándole a la irreverencia manchada de flema
del punk.
Ahora, dice, en unión con Matt Lewis (que interpreta a Neville
Longbottom), está en una misión “para convertir
a los herejes” del elenco, aunque, hasta ahora, ha tenido
poco impacto en el gusto de sus colegas.
“Recopilé un CD para Emma (Watson, que interpreta
a Hermione Granger)” dice. “Incluí a este fantástico
cantante-compositor llamado Brendan Benson y un poco del primer
álbum de Ben Kweller, Sha Sha. Me he enterado, aunque por
otras personas, que ella lo perdió, por lo que estoy muy
ofendido y pienso hablarle del tema en algún momento”.
No es que tenga mucho por que andar cabizbajo, habiendo pasado
un buen rato tonteando con Jarvis Cocker, que contribuyó
con tres canciones en la banda sonora de la nueva película,
junto a Phil Selway y Johnny Greenwood de Radiohead.
“Las letras de Jarvis son fantásticas” dice
efusivamente, “igual que las de Morrissey. Yo hacía
bromas realmente malas cuando estaba cerca de él, pero fue
divertido”.
Tal vez algún día, Radcliffe interprete a una estrella
pop en la pantalla. Bowie estaría bien, dice. O Pete Doherty.
“Eso es muy a largo plazo, sin embargo. Si empezamos a hablar
específicamente de hacer la vida de Pete, sonará como
si estuviera muerto- y todavía no está muerto”.
El Diagnóstico
El pacienta ama el punk, pero podría encontrar una actitud
similar si se le presenta el tipo correcto de hip hop, reggae, jazz
y hasta folk.
La consideración mostrada por el paciente hacia el folk
experimental lleva al Doctor a sospechar que puede ser llegar a
mostrar debilidad por Incredible String Band y Pentangle, a quienes
Basket of Light nombró los más grandes álbumes
ingleses. Sospecha también que su debilidad por el punk rock
podría hacerle querer algunos temas desenterrados de Nirvana,
la dura compañía ochentea Dead Kenedys y la cerebral
banda post-punk Mancunians Magazine. El inquieto funk de Talking
Heads y Happy Mondays fueron utilizado como prueba de las posibilidades
del pop, mientras los nuevos Test Icicles y el caótico Babyshambles
de Pete Doherty fueron presentadas para para hacer alarde de las
cualidades tan admiradas por el paciente.
Aunque descarta la música dance con un simple encogimiento
de hombros, la neoyorquina LCD Soundsystem lo impulsaría,
razona el Doctor, a reconsiderarlo. De la misma manera, Bob Marley
y Wailers´s Catch a Fire sería el perfecto arreglo
de reggae para un amante de las guitarras. Finalmente, a la luz
de su aversión por el hip hop, los Beastie Boys y Ice-T fueron
agregados a la mezcla junto a un puñado de innovadoras canciones
de jazz, destacándose Bitches Brew del siempre más-allá-de-los-límites
Miles Davis.
¿Curado?
Para sorpresa del paciente, disfrutó Pentangle e Incredible
String Band, especialmente la reciente Worlds They Rise and Fall.
“Normalmente, cuando oigo este tipo de música, quiero
darle un golpe a la persona involucrado, pero en esta ocasión
no tuve tal deseo. De hecho, definitivamente compraría uno
de sus álbumes”. Reserva su mayor elogio, sin embargo
para Talking Heads (“realmente geniales”) y Dead Kennedys,
cuyo cantante, Jello Biafra, está lleno de “furia real,
lo que los hace particularmente atractivos”.
También le gustó el álbum Babyshambles, cosa
que no sorprende, por sus “momentos de rara belleza”
pero lamenta el hecho de que la sociedad de Doherty con Carl Barat
no sea parte del libertino montaje del punk: “Fueron el equipo
de compositores británicos de la última década”.
Respecto a la “banda con el loco y azotador arte” Test
Icicles, le gustó la parte de Boa vs Pitón “donde
el cantante se vuelve loco”. A Nirvana no le fue tan bien,
al igual que a Magazine (“no tan buena como los Buzzcocks”),
mientras la voz de Shaun Ryders mató a los Happy Mondays:
“el hecho de que sea tan plana me irritó”.
El paciente obtuvo poco placer de las canciones de jazz, aunque
una de las canciones de Bob Marley, 400 años, “tiene
cierta cualidad embrujadora” y los Beasties fueron “increíblemente
listos”. Mejor aún, el paciente pensó, fue LCD
Soundsystem cuyo “sarcástico” Losisn My Edge,
evoca a Modern Lovers, “lo que creo genial”.
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