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Pues yo no amo a Laura
El Vuelapluma de esta quincena está
dedicado nuevamente a Laura Mallory, y lo más probable es
que siga hablando de ella hasta que no deje de decir incoherencias
e intentar desprestigiar una historia que ha hecho tanto bien para
algunos.
Conoce un poco a Harry, Laura. Lee su historia, aprende de los personajes,
observa las reacciones que dos simples palabras inventadas (¡wingardium
leviosa!) provocan en los niños, o otras menos inventadas
(¡Papanatas!, ¡Llorones!, ¡Baratijas!, ¡Pellizco!)
provocan en los "no tan niños", entérate
del mensaje de valor que Jo intenta transmitir y, por el bien de
todos (incluidos tus hijos), entérate de que no puede haber
bien sin mal, de la misma manera que no hay amor sin odio o luz
sin sombra. Harry Potter no sería el héroe que muchos
beatificaríamos si no se hubiera cruzado en su camino un
eco de hombre de la calaña de Voldemort.
En Harry Potter vas a encontrar magia negra, sangre, muertes y esas
cosas que tanto te espanta que los niños descubran. Bien,
pues yo como niña que todavía soy tengo que decirte
algo:
No somos tontos, ni influenciables, ni dirigibles, ni estúpidos...Y
en el hipotético caso de que Harry Potter nos hubiera influido
en la forma de pensar, habría sido para bien, porque escondidos
entre las clases de quidditch, hechizos o pociones, hemos encontrado
ejemplos de lo que NO hay que hacer.
Y ahora, te pido una última cosa....echa mano a la colección
de fábulas infantiles más clásica que puedas.
¿En cuántos de ellos no hay ni lobo ni bruja? ;)
Yuna.
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