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La Estrella de Istar

I

Un año más


Como cada año Leonard Stevenson se preparaba para dirigirse a la estación de King Cross a las 11:00 de la mañana, para coger el tren que lo llevaría a su 5º curso en la escuela de magia y brujería más famosa: Hogwarts. Nada podía intuir Leonard de lo que le ocurriría en su 5º curso en Hogwarts...

Como cada mañana del 1 de septiembre, Leonard se dedicó a vestirse con ropa muggle, pues sus padres, a pesar de ser magos, les gustaba vivir entre los muggles como una familia más, porque además vivían con su abuela materna que no aceptaba nada del mundo mágico. Leonard era un chico de aspecto frágil, delicado y tranquilo, que se dejaba intimidar por cualquiera que le hiciera frente. Llevaba gafas, lo que le suponía un engorro siempre que tenían clase de vuelo, y su mirada era tierna, dulce y alegre a la vez.

- Leonard, vamos o llegarás tarde. El tren no espera a nadie - dijo la señora Stevenson
- Ya voy, ya voy - dijo Leonard entre prisas, ya que intentaba mandar un mensaje a su amiga Anne - Moony que esto llegue a Anne... y luego vete a Hogwarts - decía mientras ataba la nota a la pata de su lechuza

La lechuza de Leonard era blanca, con algunos moteados negros. Por esa razón le había puesto por nombre Moony, ya que le recordaba a la bella luna llena con sus sombras oscuras.

El trayecto hasta la estación de King Cross se hizo muy corto, tanto, que apenas tuvo Leonard tiempo de terminarse una chocolatina.

- Hijo, te dejamos aquí, para que tu madre no organice el espectáculo del año pasado - dijo su padre.
- De acuerdo. Un beso para los dos. Os quiero -
- Recuerda hijo, “La magia es...” - volvió decir el señor Stevenson.
- “...un arma de doble filo” - continuó diciendo Leonard - Ya lo sé. Sólo debo usar la magia cuando llegue el momento oportuno -

Esa frase era repetida por su padre desde que Leonard entró en el 1 curso de Hogwarts. Aunque Leonard no lo entendía muy bien, sabía que en el fondo de su ser, la magia podía ser muy peligrosa y útil a la vez.

- Hasta las Navidades. Adiós - dijo Leonard.
- Te escribiremos. Adiós – dijo su madre con lágrimas y un pañuelo entre las manos.

Leonard se encaminó ávido y fugaz hacia el pilar entre el andén 9 y el 10, para a través de él llegar al andén 9 y 3/4. Con decisión, y como cada año, Leonard atravesó dicha pared. Ante él se erguía el fabuloso tren de Hogwarts que expulsaba humo por la chimenea de su locomotora. El andén estaba lleno de chicos y chicas despidiéndose de sus padres. Principalmente eran alumnos muy jóvenes, de 1º o 2º y alguno que otro de 3º, los que iban acompañados de sus padres.

Como en años anteriores, Leonard iba buscando el vagón AD, pues en él se reunían los hermanos Wood, Oliver y Patrice, David Stuart y Anne Collins. Esos eran los amigos de Leonard en Hogwarts, pero la persona con la que más afinidad tenía, o eso creía él, era con Anne, aunque Patrice tampoco se quedaba atrás.

Anne era una chica alta, de complexión delgada, que llamaba la atención por su larga melena rizada castaña y por su belleza, que recordaba a la de una veela. Patrice tampoco se quedaba atrás en cuanto a belleza. Siempre se estaba riendo, y todo se lo tomaba a risa. Y en cuanto a Oliver y David, los dos jugaban en el equipo de quidditch de la casa de Gryffindor, y se llevaban largas horas hablando del tema. David era alto, tanto como Anne, y tenía el pelo entrelargo. Por su parte, Oliver era un chico de complexión fuerte, guapo y tan alto como David o Anne. Todas las chicas de Gryffindor iban detrás de él, pero a él solo le importaba el quidditch.

- Hola chicos, ¿qué tal? - dijo Leonard al llegar al vagón.
- Leonard!!!! ¿Qué tal estás? Tengo que contarte miles de cosas que han pasado - dijo Patrice
- ¿Dónde está Anne? – dijo Leonard
- Ha ido a ver a ese novio suyo, a ese Steinberg de Hufflepuff – dijo David a regañadientes – Este año le daremos una buena paliza a los otros equipos – continúo diciendo mientras miraba a Oliver.
- Espero que así sea – dijo Oliver poco convencido – Llevamos unos años que no levantamos cabeza. Ojalá que ganemos la copa de las casas este año -
- Eso, eso! Seguro que ganamos – dijo David muy animado.

Como cada año el trayecto en el tren resultó muy ameno. Leonard y Patrice se ponían al día en todo lo ocurrido entre la gente de 4º curso. Mientras, Oliver y David planificaban distintas tácticas para los partidos de quidditch. Sin embargo este año, el trayecto en el tren era un tanto atípico: Anne no estaba con ellos, en el vagón de siempre, con sus amigos de Gryffindor. La razón no era otra que su novio, el capitán del equipo de quidditch de la casa de Hufflepuff, Paul Steinberg. Hacía poco que habían empezado a salir, y les gustaba estar todo el tiempo posible juntos, ya que una vez llegaran a Hogwarts, cada uno se marcharía a su casa correspondiente.

La situación en el vagón era distendida pero a la vez algo tensa porque Anne seguía sin llegar.

- Será mejor que nos pongamos las túnicas – dijo Oliver – Ya sabéis como es la profesora McGonagall con los alumnos de cursos superiores -
- ¡Seréis futuros magos y ya tenéis edad para no ir haciendo el tonto! – dijo David imitando su voz
- Creo que para imitador no sirves, David – dijo Anne de repente

Había llegado al vagón.

- Vengo a recoger mis cosas. Este año quiero ir con Paul hasta Hogwarts porque cuando lleguemos allí nos vamos a separar, así que... -


Todos se quedaron sorprendidos, pero comprensibles a la vez.

- ya hablaremos cuando estemos en la sala común de Gryffindor, ¿de acuerdo? -
- Vale – dijo Leonard rápidamente para que los otros no reaccionaran de forma brusca.

Todos se dieron cuenta de que estaban madurando. Poco a poco, uno tras otro, iban creciendo y tomando sus propios caminos. El camino que estuviera previsto para cada uno era fruto de su forma de reacción ante las cosas y del destino, pues éste entraba mucho en juego. La vida es como una noria en la que todo gira y gira sin parar y si no se disfruta esa vuelta pasada ya no se repetirá. Eso era lo que sentía Leonard cuando Anne pronunció esas palabras. Se estaban distanciando. Poco a poco; uno tras otro... y ni el propio Leonard se daría cuenta que el también...

El expreso de Hogwarts llegó puntual a su hora de costumbre el 1 de septiembre a la estación de Hogsmeade. Todo estaba oscuro cuando Leonard y los otros se montaron en los carruajes que los conducirían hasta la misma puerta del gran castillo que era Hogwarts. Todo era igual para Leonard. Todo, menos el vacío de Anne en el carruaje. Todos se preguntaban lo mismo: ¿Por qué había escogido a un miembro de Hufflepuff?

Al llegar a la puerta principal de Hogwarts, la profesora McGonagall los esperaba.

- Vayan pasando con rapidez, los alumnos de 1º están a punto de llegar. Ocupen sus asientos en sus mesas correspondientes. Y... ¡nada de cambios! – dijo con aseveración – este año les aguarda una sorpresa a los alumnos de 5º - continuó diciendo.
- ¿Una sorpresa?¿Qué será? – se preguntaba Patrice mientras iba camino del gran comedor.
- A lo mejor es que van a darle la copa de las casas a la casa con más estilo – dijo David.
- Y esa es Gryffindor!!! – dijo Anne alegremente al unirse a sus compañeros.

Al llegar, las grandes puertas del comedor se abrieron. En su interior, como cada año, cuatro largas mesas ocupaban la habitación a lo largo y en el fondo de la misma, y en horizontal estaba la mesa de los profesores dirigida por el director de Hogwarts: Albus Dumbledore.

La sala estaba decorada con los estandartes de las 4 casas de Hogwarts: Gryffindor, Slytherin, Hufflepuff y Ravenclaw. Nuestros amigos pertenecían a la casa de Gryffindor, y quedaba ya muy lejano el día en el que el sombrero seleccionador los eligió como miembros de esa casa. Hacía tanto tiempo, que cada año al repetirse, hacía recordar a los más nostálgicos la vez en la que fueron elegidos.

Cuando todos estuvieron sentados, los alumnos de 1º entraron en la sala, encabezados por la profesora McGonagall. Las caras de algunos al contemplar el techo lleno de velas suspendidas y el hechizo que hacía parecer la bóveda como un cielo estrellado hacía recordar a Leonard la primera vez que entró en ese enorme comedor abarrotado de gente. Como cada año, la profesora McGonagall colocaba el sombrero seleccionador en la cabeza de los nuevos alumnos estudiantes y éstos eran elegidos para las distintas casas.

Una vez terminada la selección, el profesor Dumbledore se levantó de su asiento para pronunciar su discurso.

- Y la sorpresa, ¿qué?¿Cuál es? – dijo David a Patrice y Leonard.
- Chist! Que nos van a oír – dijo Oliver.
- Como cada año les doy la bienvenida a este nuevo curso en Hogwarts, pero antes de comenzar este discurso tengo que comunicarles algo – dijo Dumbledore.
- ¿Cómo? – dijo Leonard.
- Este año se cumplen diez años de que llegara un grupo de Élite a este colegio, y, por tanto, y como es tradición en Hogwarts, este año no será menos. ¡Qué entren por favor! – dijo Dumbledore.

De repente las puertas volvieron a abrirse, y comenzaron a entrar unos 20 alumnos de entre 15 y 17 años, que se iban colocando en los mismos lugares que hubieran ocupado antes los alumnos nuevos de 1º.

- Estos alumnos corresponden al equipo de Élite de Magia que cada año el Ministerio de Magia prepara para llegar a convertirles en magos tan poderosos que lleguen a controlar a un dementor! - continuó diciendo Dumbledore.
- Lo que faltaba... magos repelentes y empollones. Ojalá que no toquen muchos en Gryffindor... - dijo David sarcásticamente.
- Je je, tienes razón - asintió Leonard.
- Por ello, este año y ya hasta dentro de otros 10 años, entrarán en las distintas casas de Hogwarts, alumnos de 5º curso -
- Así que era esa la sorpresa... Pues vaya, empollones repelentes que nos harán quedar peor, pues ellos saben mucho más que nosotros - dijo Patrice algo indignada.
- Yo pensaba que sería algo sobre el quidditch - dijo Oliver desanimado.
- Tú como siempre... Sin otro tema de conversación aparente - gruño Patrice.

La profesora McGonagall, al igual que breves minutos antes con los alumnos de 1º, sacó el sombrero seleccionador y procedió a la elección uno por uno.

- A ver... McClaire, Allison - dijo la profesora McGonagall - acércate por favor -

Una chica de largas trenzas rubias se acercó hasta donde estaba el sombrero seleccionador y se sentó.

- Ummmm... ¡Hufflepuff! - gritó el sombrero.

Toda la mesa de Hufflepuff se levantó con alegría y estrépito, mientras la chica corría a sentarse en la mesa, al lado de Mary Anne Castevet, una vieja conocida de Anne.

- Carpenter, Amy - dijo la profesora McGonagall

Una chica de pelo castaño recogido en dos extrañas colas se acercó tímidamente al sombrero.

- Vamos, apresúrate - dijo la profesora McGonagall, viendo la timidez de Amy.

El sombrero tardó poco tiempo en decidirse por la casa a la que pertenecería Amy: ¡Gryffindor! Toda la mesa reaccionó igual que lo había hecho la de Hufflepuff.

Tras ella, toda una serie de jóvenes, de distintas características, pasaron por el sombrero seleccionador, mientras el mismo iba pronunciando el nombre de distintas casas.

- Davidson, Peter - dijo la profesora McGonagall.

Un apuesto chico con gafas, que parecía mucho mayor que el resto se acercó con decisión a donde se encontraba el sombrero seleccionador.

- Ummm, veamos... una mente brillante y muy decidido... - decía el sombrero - irás a... ¡Ravenclaw! -

Peter se levantó y se dirigió atentamente hacia la mesa, mientras ésta estallaba de júbilo y emoción.

- ¡Que chico más guapo! - soltó Patrice con entusiasmo - Ojalá hubiera entrado en Gryffindor -

El resto no opinó. Nadie podía saber lo que pensaban cada uno del comentario de Patrice.

- Y por último... McGonagall, Elizabeth - dijo la profesora McGonagall.

Toda la sala se quedó en silencio.

- ¿McGonagall tiene una hija? - dijo David extrañado y sorprendido - ¿Quién es el padre? -
- En todo caso su hermano. La profesora McGonagall es soltera - dijo Leonard.
- Entonces es su sobrina... vaya, vaya - dijo Oliver pensativo.
- ¿Vaya, vaya? - respondió Patrice sorprendida - eso suena muy raro en ti, Oliver - continuó diciendo -

El sombrero se colocó sobre la cabeza de Elizabeth, una chica de largo pelo negro sedoso, delgada y de preciosos ojos azules cual aguamarinas nacidas del fondo marino, a la vez que pronunciaba con determinación “¡Gryffindor!”.

La mesa de Gryffindor estalló de alegría, pero todos sabían cuál seria la casa a la que iría Elizabeth, pues la profesora McGonagall era la tutora encargada de toda la casa de Gryffindor.

- Pues se le ve buena chica - dijo Anne - hagámosle un sitio - continuó diciendo mientras Elizabeth se acercaba a la mesa.
- ¡Y a lo mejor tenemos enchufe en transformaciones! - dijo David maliciosamente.
- ¡Aquí, aquí! Hay un sitio - dijo Anne con determinación, indicando a Elizabeth que se sentara junto a ella.
- ¡Hola!¡Encantada de conoceros! Supongo que ya sabréis quien soy - dijo Elizabeth cortésmente - Podéis llamarme Beth -
- ¡sí!¡Eres la sobrina de McGonagall! - dijo Patrice - ¡vaya suerte tienes chica! -
- Si... je, je - dijo Beth tímidamente - ¿Y vosotros sois? - continuó diciendo dirigiéndose con el dedo a todos.

Todos se presentaron uno por uno y enseguida congeniaron. En su misma mesa, al lado de Leonard, una tímida Amy Carpenter miraba sorprendida la rapidez con la que Beth se había adaptado.

- Ojalá fuera yo así - pensó Amy desanimada.
- Bien... Silencio, por favor - dijo el profesor Dumbledore poniéndose en pie - Os doy la bienvenida a todos en este nuevo año, que será el último para unos y el primero para otros, así que... ¡qué comience el banquete! -

De repente, todas las mesas se llenaron de suculentos manjares: muslos de pavo dorado, salsa de arándanos, costillas de cerdo con cerezas, patatas asadas, guisantes a la mantequilla... etc. Todo estaba riquísimo y todo era de lujo. Beth se sorprendió mucho por la forma en la que aparecían los platos llenos de comida y se preguntó cuál sería el hechizo que haría producir y crear tan apetitosos platos.

- No es más que un hechizo de cambio... - dijo Amy tímidamente de repente, para sorpresa de todos.
- ¿Cómo? - dijo Leonard extrañado.
- ¿Un hechizo de cambio? - preguntó Patrice.
- Si... - dijo Amy sonrojada cuando se dio cuenta que todos la miraban -... sólo ha cambiado platos vacíos por otros que estaban llenos. Lo leí en un libro antes de venir -
- ¿Y cómo lo has adivinado? - preguntó Anne sorprendida.
- Este conjuro deja un rastro de polvo de sílice... - dijo Amy al pasar el dedo por debajo del plato, mientras todos hacían lo mismo - ¿Veis? -
- Carpenter, ¡tienes razón! - dijo David sorprendido al ver su dedo lleno de polvo.
- ¡Eres un genio! - dijo Patrice - llevo aquí 5 años y aún no he aprendido a distinguir entre un conjuro y otro -
- ¡pues ya te vale! - dijo Anne.
- ¡Eeeeh, tía!!¡¡Qué yo sé otras muchas cosas!! - volvió a decir Patrice.

Gracias a ello, Amy entabló conversación con Leonard y Patrice, mientras el discurrir del banquete iba pasando. Cuando la cena hubo acabado, todos se dirigieron por orden expresa de Dumbledore a las salas propias de sus casas.

- Bueno, aquí comienza otro año más - dijo Leonard - espero que este año nos vaya bien a todos -
- Sí, eso espero - dijo Anne - mis padres me matan si suspendo alguna otra -

Así, entre palabras y risas, los alumnos abandonaron el salón principal y se dirigieron hacia las salas comunes. Todo era igual que los años anteriores. Todo, salvo la presencia de algo que cambiaría el rumbo de sus propias vidas para siempre.

Descargar fic entero.



 

CORAZON DE BRUJA

Segundo número
¡Leela!

 
 


¿Mal ejemplo?

 
 

Cita:
'Ron, eres el ser más insensible que jamás he tenido la desgracia de conocer.'
Hermione Granger

 
 

VOCIFERADOR:
ola!!!weno pos st vociferador va ddicao a kr&-Cro, KrMnCiTa, BeA, CrIs, KaRoL, eLe & Marta...O.Q sois ThE BeSt 4EvEr Fr&3Nd$. !kIss muy muy FuErT a ToDs Jjj.

Fdo. An&k@

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